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Sin
Frenos
Quien recorra una a una las páginas
de este número de PóLIZA, advertirá sin
esfuerzo que es hora de tomar una decisión trascendente
para las próximas generaciones.
La educación en seguridad vial es tan importante como
enseñar sobre el esfuerzo de Artigas, Rivera y Lavalleja
para que hoy tengamos patria libre. Y ello porque si no educamos
como se debe, con decisiones de fondo y sistémicas,
pues la peor epidemia que padecemos -los accidentes de tránsito-
nos arrasará y en esa circunstancia ya no interesará
estudiar historia. Lo seremos.
El Presidente de PORTO SEGURO, Leandro Suárez, animador
fundamental de la educación vial a los jóvenes
en Uruguay, declara en reportaje de PóLIZA que es necesario
asignar horas curriculares a la educación vial en el
sistema educativo formal uruguayo. Al mismo tiempo, cualquiera
de los materiales que acompañan en el presente número
el mencionado reportaje, dan cuenta del papel central que
ocupa la seguridad, la educación a su respecto y el
instituto del seguro, para preservar la calidad de vida de
los seres humanos. El Real Madrid asegura las piernas de Cristiano
Ronaldo en más de cien millones de dólares,
protegen su inversión claro, pero también anuncian
al mundo que desde ya jugarán fuerte contra quienes,
por su parte, jueguen fuerte sobre el deportista portugués.
Los chinos miraron la crisis financiera y animan la inversión
en infraestructura con el resultado de una impresionante multiplicación
de oportunidades para el mundo del seguro. La fatiga y la
lluvia intensa son objeto de tratamiento por infinidad de
publicaciones e institutos argentinos de seguridad, prevención
y deportivos. AIG sale de sus cenizas neoyorquinas -no aquí
en Uruguay, donde ofrece éxitos por doquier- y nos
anuncia que Chartis escribe ya una nueva página de
sus coberturas y productos en el mundo. Por todos lados resulta
evidente que los accidentes, su prevención, la seguridad
y la educación vial, son hoy esenciales para vivir
con dignidad y calidad.
¿Y qué esperamos por aquí?
De una vez por todas es del caso que el sistema educativo
incorpore a los instructores de manejo a sus filas docentes,
les forme en didáctica y les habilite para dictar clases.
De una vez por todas es relevante que los Directores de establecimientos
educativos participen de la habilitación para conducir
de sus educandos (¿o no es acaso valiosa su opinión
respecto a la trayectoria del educando, su comportamiento,
sus resultados curriculares?). Un bachiller no puede ser tal
si del mismo modo que sabe procesar las matemáticas
y analizar la historia, manejar una computadora o encarar
una segunda lengua, ignora cómo conducir y qué
saber y hacer cuando se conduce un automotor.
Si las autoridades educativas del país no se proponen
ir a fondo con este tema, es probable que terminen siendo
unos intrascendentes burócratas. La oportunidad está
ahí a su alcance. Y el momento para hacerlo no tiene
frenos.
DIEGO MARTÍNEZ/
DIRECTOR
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