
Diego Martínez
Otro poco más
A esta peculiar circunstancia que vive la plaza de seguros en Uruguay, parece
restarle algunos pocos pujos, "otro poco más" diría la partera y alumbrar así
un estado de cosas nuevo, que sin duda beneficiará a la sociedad y la calidad
de vida de sus habitantes. Durante años -sobretodo luego de la desmonopolización
de los noventa- diversas voces reclamaron modificaciones en las normas (contrato
de seguro, Estatuto del Corredor, responsabilidad civil por los accidentes de
automóviles), así como en las conductas de los usuarios (conductores, peatones,
patrones, trabajadores) y en el uso y generación de herramientas para tecnificar
y fortalecer la actividad (formación terciaria en la especialidad, investigación,
bibliografía, aportes académicos). Hoy debemos destacar que se ha avanzado
y que varios de los elementos premencionados empiezan a estar disponibles para
los operadores. Así puede señalarse el esfuerzo realizado con el proyecto de ley
para una RC obligatoria en automotores, que si bien requiere de ajustes ya representa
un avance sustancial. A los corredores y agentes debería oírseles por las autoridades,
pues en el interior de sus portafolios el país posee un activo semioculto que
sorprenderá a muchos en cuanto se le ofrezca el adecuado escenario y resonancia.
En cuanto al tránsito, también se aprecian avances desde que se tiende a una normativa
nacional y de nuevo se escucha a varios operadores referirse a la denominada "Libreta
de conducir por puntos". Distinguidos profesionales de la plaza han puesto en
circulación trabajos técnicos y de investigación, que se incorporan al acervo
de referentes locales tan necesario para el desarrollo de una actividad de esta
naturaleza. En estas mismas páginas puede leerse a un interlocutor calificado
de la plaza como Leandro Suárez, quien sugiere insistir para despertar al sistema
educativo hacia el tránsito y sus complejidades. Hay pues, algunos avances
y faltan otros. Entre los que faltan, seguramente el intercambio entre los operadores
de la actividad, favorecería significativamente el avance de los cambios. No debería
pesar para una actitud dialogante, el prejuicio de los tamaños, antigüedades,
naturaleza o nacionalidad de las compañías. Todo eso puede verse alterado. Una
compañía hoy grande puede devenir pequeña y viceversa, una compañía antigua siempre
puede estar a la vanguardia con sus productos y propuestas, una aseguradora uruguaya
puede volverse extranjera, o al revés. También una compañía monopólica puede perder
ese carácter en cuanto la ley lo disponga. Todas estas particularidades pueden
cambiar. Lo que no cambia y resultará inexorable, es el encuentro con el futuro,
sus desafíos y sus habitantes. Nadie, hoy, en este sano pero minúsculo mercado
de seguros uruguayo, debería cultivar la arrogancia del aislamiento basado en
alguna de sus provisorias ventajas o privilegios. Quien quiera entender que entienda.
Y sigamos trabajando, que falta otro poco más.
DIEGO MARTINEZ / DIRECTOR
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