| 

Más
audacia
Nuestro país ha dado pasos en
los últimos quince años, que le han acercado
a beneficios anhelados por mujeres y hombres de todas las
condiciones, de todos los pagos.
En el particular campo de los seguros, de la prevención
y de la seguridad ciudadana, Uruguay se ha dado decisiones
-inimaginables pocas décadas atrás- que proporcionan
a su gente mayor calidad de vida ya hoy en día y generan
expectativas auspiciosas para los tiempos porvenir.
Mencionemos la desmonopolización de la actividad de
seguros y de inmediato tendremos a la vista el abaratamiento
de las pólizas y el incremento en la calidad de los
servicios que brinda nuestro mercado. La definición
de incluirnos como país libre de humo de tabaco en
todos los locales cerrados de uso público, es una trascendente
contribución para prevenir la calidad de vida de una
población desde siempre acostumbrada al papel de fumadora
activa y pasiva, ignorante de los perjuicios de tales circunstancias
y hasta desafiante de quienes lo hicieran ver u osaran combatirlo.
También en el plano de la seguridad ciudadana, la creación
del servicio Emergencias 911 constituyó un adelanto
en la sistematización de la respuesta contra el delito.
Más reciente, desde el pasado mes de marzo, la decisión
que tolera mínimamente el alcohol en sangre para conductores
no profesionales, manifiesta otra señal de esa visión
en que el país debe ser -y por momentos quiere ser-
diferente a éste en el que vivimos. O en el que vivirán
las próximas generaciones, probablemente con menores
tasas de cáncer de pulmón.
Observamos el tránsito hoy, sin embargo, y cada día
una moto por lo menos resulta involucrada en un accidente.
Los peatones en su inmensa mayoría, ignoran que la
ley les considera como usuarios de la vía pública
y por ello son responsables de cumplir con determinados deberes
además de seguir gozando de derechos que tradicionalmente
les han sido atribuidos. Los conductores de automóviles
tienen sancionado hablar por teléfono celular, pero
nada establece la normativa de algo en ocasiones peor como
es fumar mientras se conduce.
En otras actividades, la ausencia del seguro, o la ignorancia
de su valor, de su función, de sus ventajas, debilitan
la perspectiva de una economía activa, creativa, estable.
Lo dio a entender recientemente el Premio Nóbel Robert
Solow cuando sostuvo que "el seguro de Crédito,
y otros mecanismos de defensa contra los desequilibrios al
hacer negocios son muy importantes socialmente. Por eso, los
seguros de Crédito en este momento de crisis son bienvenidos
y tienen sentido".
Dicho de otro modo, falta menos, pero aún falta tomar
decisiones para que podamos habitar ese país que tantos
y tantas anhelamos.
A muchas personas puede resultarles muy audaz que los estudiantes
sean habilitados a conducir en sus propios centros de estudio
y por formadores, o instructores, que impartan sus clases
en los mismos. También puede resultar audaz pensar
que a través de nuestro teléfono celular, las
autoridades nos mantengan informados del crédito de
puntos para conducir con el que contamos ante el sistema.
Puede parecer una audacia que las compañías
de seguros ingresen y participen en nuevos escenarios o actividades,
hasta ahora ajenas o extrañas a su objeto.
Pero hay que tomar decisiones para seguir hasta lograr esa
idea de sociedad. Falta menos, sí. Y también
falta más. Audacia.
DIEGO
MARTÍNEZ/ DIRECTOR
|