| 

Lo que
es preciso saber
En la presente edición, PóLIZA incluye dos notas
que tratan aspectos habitualmente ignorados entre nosotros,
los habitantes de Uruguay. Ambos tienen que ver con los reglamentos,
la prudencia y con la responsabilidad y ha sido la justicia
del país la que ha consolidado los criterios al respecto.
Por un lado, el incumplimiento de reglamentaciones que hacen
al buen funcionamiento del tránsito, no necesariamente
vuelven culpable a quien se ve envuelto en un siniestro. Así,
la sentencia que comenta PóLIZA, trata sobre el embestimiento
de un vehículo a otro que se encontraba estacionado
a contramano. Sin embargo, la jueza actuante entendió
que el titular de este último no era pasible de responsabilidad.
La trasgresión reglamentaria no había incidido
en la ocurrencia del accidente, algo así como decir
que si el vehículo hubiera estado estacionado correctamente
-esto es, al revés- el mismo igual se hubiera verificado.
Por otro lado, una nueva nota de PóLIZA describe a
los actores en situaciones exactamente a la inversa. El respeto
a las normas reglamentarias no exonera de responsabilidad
al conductor de la unidad embestidora, quien no violó
disposiciones reglamentarias sino que perdió el control
del auto a su cargo luego de romper la pedalera. Pese a ello,
la magistrada actuante le condenó a pagar los daños
por entender que se trataba de una situación no imprevisible,
"perfectamente posible" y como "un riesgo propio
del vehículo automotor del que debe responder el guardián".
Las situaciones expuestas, ofrecen novedades, criterios y
consejos para quienes - miles y miles, millones de personas-
cotidianamente participamos del tránsito en Uruguay,
omitiendo prevenciones por creer que "otro se encargará",
protagonizando situaciones con efectos inimaginables, espantándonos
innecesariamente de consecuencias inexistentes.
Pero lo esencial que surge de este análisis, es que
es mejor anticiparse a los problemas, prevenirlos y de ese
modo fortalecer el desenvolvimiento de una vida normal, con
buen nivel de seguridad y consiguientemente de calidad. Uno
de los conductores de los ejemplos mencionados, no tomó
previsiones en relación a la mecánica de su
vehículo. No violó ninguna norma, ningún
inspector vino a multarle. Pero terminó pagando. El
otro de los conductores, sí trasgredió el Reglamento
al estacionar a contramano. Es verdad que no pagó los
daños derivados del accidente y hasta es posible se
haya liberado del pago de multa. Sin embargo, supo que quedaría
liberado de pagar recién al final de los procedimientos
judiciales, lo que le insumió angustias y apremios
innecesarios.
Las normas prescritas en reglamentos y las conductas que sugiere
la prudencia, están orientadas a favorecer la felicidad
pública. Una cultura de responsabilidad -impostergable
para vivir mejor en Uruguay- requiere conocer las normas y
aprender sobre prudencia. ¿Será difícil
de entender esto, o es que preferimos permanecer estacionados
y además a contramano?
DIEGO MARTÍNEZ/ DIRECTOR
|