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Libreta
de conducir por puntos
Es prácticamente la partida de nacimiento de PóLIZA.
La Libreta por puntos es -desde principios de los años
noventa- uno de los elementos fundamentales de la prédica
de esta publicación en su afán por generar cultura
de seguro en Uruguay.
Junto al ya vigente Sistema de Emergencias 911 y el planteo
para crear "Tránsito" como una asignatura
obligatoria de la enseñanza media, la habilitación
para conducir por puntos constituye uno de los ejes para revolucionar
esta maldita cultura de muerte que los uruguayos cultivamos,
alimentamos y renovamos, hundidos en la ignorancia y terquedad
de un sistema, como el actual, que debe ser aniquilado de
una vez para siempre.
Quince años atrás, la gente se moría
en este país en accidentes de tránsito, por
motivos similares a los que hoy continúan enlutando
a la sociedad. Hoy el parque automotor es más grande
aunque también más nuevo, las normas están
a punto de cambiar, la estructura y señalización
vial han mejorado. ¿Por qué pues el tránsito
mantiene su carácter de fuente epidemiológica,
a pesar de las evoluciones y modificaciones en principio benéficas
que se registran en estos últimos años? Porque
quienes no hemos cambiado somos nosotros, los uruguayos y
uruguayas que a diario subimos a un vehículo. Y entonces
es por ahí que debemos empezar a cambiar de verdad.
El otro cambio, el de las calles, los vehículos, las
normas, es cambio por fuera de nuestras cabezas. El que verdaderamente
es imprescindible alumbrar es el cambio por dentro.
Y eso es lo que nos puede permitir un sistema basado en un
puntaje inicial que irá disminuyendo -o en su caso
generando créditos- según el comportamiento,
la conducta, en el tránsito, según los errores,
infracciones, trasgresiones.
Esto no implica renunciar a las sanciones económicas.
Por el contrario, quien trasgreda las normas seguirá
siendo pasible de multas. La disminución en el puntaje
le acercará nuevamente a instancias de examinación,
controles por técnicos y especialistas, cursos complementarios,
pruebas médicas, psicológicas, teóricas.
La libreta por puntos modificará -como lo ha hecho
en varias sociedades con virtuosos efectos- la prioridad del
tránsito en la preocupación y ocupación
de las personas. Actualmente una infracción carece
de memoria y registro. Se paga y todo se olvida. Hasta la
próxima infracción -que bien puede ser la última-,
todos los conductores son iguales. Sin memoria no hay cultura
posible de la responsabilidad.
El puntaje define en un momento dado qué tipo de conductas
predominan en el tránsito. Observemos a la actual población
uruguaya en su día a día. Una inmensa mayoría
dedica varios minutos de su tiempo a la relación con
el celular, a analizar la información que el mismo
registra, a emitir y recibir mensajes, a consultar su saldo.
La predisposición hacia el puntaje ya está instalada
en nuestra sociedad. Se trata de vincularla con el tránsito
y desde ese vínculo disparar una nueva era en la relación
tránsito - individuo.
Para las próximas generaciones, la educación
puede provocar un gran cambio en la cultura del tránsito.
Pero hoy, el hoy, también necesita una transformación
inmediata. Y la Libreta de conducir por puntos es la solución.
DIEGO MARTINEZ / DIRECTOR
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