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Las medias no son para la cabeza

Cuando todo indica que en Uruguay hemos logrado soluciones de antiguo perseguidas, parece que nos acosa la alucinación y lo que se posa en nuestro camino cotidiano es un nuevo manojo de problemas.
Los accidentes de tránsito -nuestra peor epidemia, que este año matará más personas que la gripe A H1N1, el SIDA y el Hanta Virus- requieren de múltiples acciones y medidas para su prevención, su disminución y asimismo para el alivio de sus efectos y secuelas sobre personas y bienes.
En Uruguay se fue definiendo una estrategia tendiente a unificar la gestión de los riesgos del tránsito y la normativa que la rige. Para ello se creó una "unidad", precisamente, la UNASEV (Unidad Nacional de Seguridad Vial) y una Ley de Tránsito y Seguridad Vial.
Como complemento también reclamado durante décadas, en breve estará vigente el seguro obligatorio de responsabilidad civil para automotores.
Faltan, por supuesto, otras medidas. Falta que sustituyamos el actual sistema de habilitación para conducir por un sistema de Libreta por puntos (en Chile ya es ley del Estado, en Buenos Aires ya se aplica). Falta que el sistema educativo integre formalmente a los instructores de manejo, con nivel de docentes y aprender a conducir forme parte del bachillerato. Y faltan seguramente unas cuantas medidas más.
Pero lo que se ha ido creando y aprobando es de por sí muy importante. ¿Qué hacer entonces? ¿Esperar a las que faltan? ¿O cumplir y hacer reales, efectivas, las nuevas conductas que las nuevas normas establecen?
A la UNASEV hay que fortalecerla. Recursos, sí recursos. Existen. El gobierno lo sabe. Y además debe cometérsele la responsabilidad de vincular el tema de la seguridad vial y el tránsito con el sistema educativo.
Por otro lado, las normas hay que cumplirlas.
Si una inminente disposición establece la obligatoriedad del seguro de responsabilidad civil para automotores, pues no demoremos la reglamentación y demos señales claras que la obligatoriedad se hará cumplir, se controlará, se inspeccionará y se sancionará a quien la incumpla.
Si otra ley de nuestra república, vigente desde hace un buen tiempo, establece que los motociclistas deben usar determinado tipo de casco, pues hay que hacerlo. Cumplirlo o hacerlo cumplir. No se trata de ir contra la gente y sus derechos al haber establecido este criterio, se trata de definir criterios generales de amparar la vida y la integridad física de las personas habitantes de esta tierra. Por ello, enterarnos que un intendente del interior del país ha propuesto el "medio casco", sólo nos permite preguntarnos si su apuesta es a la media vida, probablemente la contracara de la media muerte. Otros comentarios han aparecido entre quienes frecuentan la redacción de PóLIZA, como por ejemplo que renunciar al casco entero implicaría algo así como "un Cacho de casco, lo que no es lo mismo que el casco de Cacho". En definitiva, ubiquemos cada cosa en su lugar y como hay que hacerlo.
Las leyes están para cumplirse y las medias son para los pies.

 

DIEGO MARTÍNEZ/ DIRECTOR

 

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