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La
necesidad de un plan
En el presente número de PóLIZA
-muy cercano ya al centenar, en este camino que se inició
hace dieciocho años- alguien nos tira del saco respecto
al tema de la seguridad. Nuestro entrevistado Robert Parrado,
un técnico de primer nivel, Psicólogo, Licenciado
en Seguridad, con experiencia en varios programas del Ministerio
del Interior, señala que Uruguay no ha tenido durante
estos quinquenios gubernamentales y necesita tenerlo, un "plan
estratégico" sobre seguridad ciudadana.
Compartimos con Parrado su enfoque. Nuestro país vive
procurando responder a los hechos, preocupado con lo que estos
terminan haciendo con nosotros, los ciudadanos y ciudadanas,
en lugar de definir qué hechos queremos qué
ocurran, cuándo, dónde y cómo. En otras
palabras falta actitud, un concepto en el que el filósofo
Pedro Abuchalja viene postulando y entregando generosamente
aportes para quienes aspiran realmente a ser felices. Al respecto
le hemos escuchado señalar la ausencia de algunas reflexiones
en la filosofía cotidiana de nuestra gente. Por ejemplo,
que cada día podemos elegir la actitud que queremos
para ese día. Pero preguntamos mucho "¿Qué
es lo que nos pasa? y casi nunca "¿Qué
hacemos con lo que nos pasa?".
Un interminable menú de temas vinculados a la seguridad
viven encerrados en una incertidumbre, o peor, en la aceptación
de que las cosas deben ser al revés de lo deseado.
Por ejemplo, las personas honestas en Uruguay viven detrás
de rejas. ¿Son felices? ¿Tienen lo que quieren,
quieren lo que tienen como modelo de vida?
La corrupción policial, sus causas y efectos, el sistema
penitenciario, la recuperación y reinserción
de los presidiarios, el aún pendiente "sistema
911" y no sólo el actual "servicio 911",
la prevención de los delitos, el entendimiento entre
los sectores del país para definir reglas de juego
estables... estos y otros temas van agrandando día
a día la sensación de un país resignado
a la situación que tenemos y renunciante a la saludable
práctica de proclamar y actuar por el país que
queremos.
Si somos capaces de establecer algunos criterios fundamentales
y adjudicarles carácter de prioritarios e inamovibles
-especialmente en la educación y en la comunicación-,
la seguridad ciudadana dejará de ser un tema de cada
día en la tapa de los diarios. Reparemos en la cultura
que anima a la denominada "Teoría de las ventanas
rotas" -sobre lo cual PóLIZA también incluye
en este número un material de valor- y advertiremos
que cuando existe inteligencia y voluntad, es posible modificar
las realidades que oprimen la felicidad de los individuos.
Alguien con ganas y con capacidad de convocatoria, deberá
emplazarnos a analizar, debatir y decidir en este tema. Un
Plan para la Seguridad Ciudadana.
Ya es hora ¿verdad?
DIEGO MARTÍNEZ/
DIRECTOR
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