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Hablemos
con la mayoría
La incidencia del alcohol para que una persona muera en un
accidente de tránsito en Uruguay, es mayor en los peatones
que en los conductores de vehículos. Esto, dicho de
otro modo, está revelando que el peatón alcoholizado
es un factor de muerte más relevante que el conductor
ebrio. ¿Lo sabíamos? Ahora sí.
Un tema verdaderamente democrático, desde que en esa
circunstancia pueden encontrarse, potencialmente, todos los
habitantes de nuestra tierra. Por lo menos, mientras no se
requiera "licencia de andar".
Hasta el momento todas las baterías de la prevención
respecto al alcohol y el tránsito, han venido apuntando
a los conductores. Es más, el peatón siempre
apareció como una figura casi oculta, habitualmente
presentada como víctima, un ser pasivo para las atribuciones
de responsabilidad.
Pero la ley 18.191, de Tránsito y Seguridad Vial, incorporó
al peatón como un sujeto con deberes en el tránsito
y por ello, naturalmente con responsabilidades a asumir. En
el Reportaje al Director de UNASEV, Omar Rodríguez
Velazco, que PóLIZA incluye en este número,
podemos leer relevamientos de la realidad de nuestro tránsito
que estarán cambiando la historia en los próximos
años. Entre ellos, que los peatones que mueren en accidentes
de tránsito, en su mayoría estaban alcoholizados,
lo que no se manifiesta con los mismos guarismos en el caso
de los conductores fallecidos. Rodríguez Velazco llega
a decir a PóLIZA que "sería muy importante
que en el Uruguay comencemos a plantearnos que quien consume
bebidas alcohólicas no debería hacer uso de
la vía pública, por lo menos no ser actor del
tránsito". Es obvio, que no refiere sólo
a conductores.
En otros países, como Chile, es posible realizar espirometrías
a peatones que notoriamente padezcan una embriaguez de manera
de protegerles de los riesgos del tránsito e incluso
impedir que por determinado lapso del día conduzcan
vehículos. En Uruguay no existe legislación
que lo habilite. Y deberá ser la ley y sólo
la ley el instrumento que habilite a las autoridades a examinar
peatones, de modo que lo que el Director de UNASEV informa
y comenta deberá ser tenido en cuenta cuanto antes
por nuestros legisladores.
PóLIZA ha sostenido invariablemente desde hace años,
la necesidad de definir "Tránsito" como una
asignatura permanente de nuestro sistema educativo. Este tipo
de informaciones que hoy pone en conocimiento del público,
tienen que ver con una mayoría mayor que la de los
conductores uruguayos. La de quienes andan y caminan por los
miles de kilómetros de calles de Uruguay. Adultos que
fueron niños y no se les educó en ese sentido
y niños y jóvenes que deben ser educados desde
ya en ese sentido.
Tengamos presente pues, esa mayoría hasta ahora aparentemente
invisible, o ingenua para el tránsito y sus deberes.
Es que la democracia es derechos, pero también deberes.
DIEGO MARTÍNEZ/ DIRECTOR
El
hogar es un sagrado inviolable
El seguro
-al menos en Uruguay- ha logrado interpretar mejor que algunos políticos
el valor de ciertos derechos fundamentales. Hasta hace pocos días, uno
de esos tantos arrebatos con que la historia pretende sorprender a la libertad,
nos hubiera dejado a los habitantes del Uruguay con las puertas abiertas de nuestras
casas. Ley mediante y todo, el hogar dejaba de ser sagrado y hasta podía
llegar a ser violado. Riesgos todos, frente a un eventual intruso al que es difícil
encarcelar si se excede, el Estado policial. Pero la oposición trancó
fuerte y el proyecto de procedimiento policial que llegó al Parlamento
desde el gobierno no pasó. Su versión original fue cambiada, lo
peor se suprimió y ya las fuerzas policiales no podrán ingresar
de noche -como lo establece la Constitución- "sin consentimiento de
su jefe". Nos consta a todos quienes habitamos esta tierra, que la seguridad
se ha desplazado al debe del Estado con el individuo. Es casi impensable hoy,
salvo en algunos reductos del mejor Uruguay, dormir con la puerta abierta. O salir
por un par de horas sin avisar a diestra y siniestra para que algún vecino,
o vigilante pago -normalmente mal pago- cuide. El Estado está en deuda
con los ciudadanos y sus familias y éstas siguen pagando impuestos para
financiar los sueldos de los funcionarios encargados del orden y la seguridad.
Hay ejemplos en el mundo que dan cuenta cómo el Estado entendió
su responsabilidad y su misión y hoy la delincuencia es una excepción,
una anécdota. New York por ejemplo, desde la gestión de Rudolph
Giulliani y su equipo. ¿Qué diríamos de nuestras compañías
aseguradoras si ante tan diversos siniestros contra los hogares, no respondieran
ni con sus servicios de emergencia, ni con sus apoyos y reposiciones, ni con sus
indemnizaciones? Pues diríamos que no cumplen. Pero además de
responder, de reparar, de auxiliar y asesorar y de pagar, las aseguradoras en
Uruguay y en el mundo, han ido construyendo una respuesta integral, y eficaz,
en base a productos y servicios, para aquellas circunstancias en que el hogar
es agredido, o por la naturaleza, o por la delincuencia. De todo ello se encarga
el abordaje de este Número Especial de PóLIZA. ¿Qué
quiere decir todo este conjunto de reflexiones? Que lo fundamental en la vida
de las sociedades es el respeto a las normas y la estabilidad de las reglas de
juego. Ante la inseguridad, el seguro en Uruguay cumple. El Estado no. Y peor
aún, a veces amenaza con incumplir sus normas fundamentales. Algo así
como invertir los valores y principios en que apoyamos el surgimiento de este
país. Lo recordaremos todas las veces que resulte necesario. DIEGO
MARTÍNEZ/ DIRECTOR
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