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El
seguro de vida no puede ausentarse en cinco mil familias
Hay leyes que solucionan
problemas. Hay otras que los crean. También están las que
hacen ambas cosas. Es lo que ocurre con la ley 17.829 que
solucionó problemas en algunos ámbitos, pero los creó en el
ámbito de los seguros de vida.
En años anteriores, miles de compatriotas excedieron en tal
medida su capacidad de endeudamiento personal, que llegaron
a autorizar retenciones -en muchos casos- sobre el 100% de
sus salarios. Esto derivó en situaciones dramáticas, con ejemplos
de funcionarios que concurrían a las oficinas para pagar deudas
aunque su sobre viniera completamente vacío a fin de mes,
o de trabajadores que fueron alimentando el torrente ausentista
por carecer, directamente, de medios para financiar su traslado
hasta el lugar de trabajo.
La ley 17.829, aprobada en 2004, pretendió poner un límite
a esta problemática. Estableció que ningún asalariado o pensionista
podrá percibir, en efectivo, menos del 30% de su retribución.
Del restante 70%, se pueden realizar retenciones para pagar
a acreedores que la ley identifica y prioriza. Ellos son los
que tengan derechos por pensiones alimenticias, las garantías
de alquileres, los créditos sociales del BROU, cuotas del
BHU y de la cobertura de salud. 
No figuran en esa priorización que estableció la ley, las
cuotas de los seguros de vida contratados por miles y miles
de trabajadores, activos y pasivos. Como las aseguradoras
-en virtud de los nuevos topes legales- dejan de cobrar los
premios correspondientes, no tienen otro camino que dar de
baja las pólizas.
El problema es de atender ayer. En el caso del Banco de Seguros,
se trata de casi cinco mil contratos que tienen como destino
la baja. En concreto, probablemente cinco mil familias queden
sin el respaldo de esta cobertura construida a lo largo de
muchos años en un típico caso de ahorro popular.
Nos consta el esfuerzo que viene realizando APROASE y su presidente
Lorenzo Paradell para revertir esta situación. Sabemos que
a nivel de la subsecretaría del Ministerio de Trabajo se trabaja
en una fórmula que enmiende la omisión legal.
Hay que solucionar esto cuanto antes y además otorgarle el
correspondiente efecto retroactivo. Es que no podemos seguir
con el país en que para cada solución encontramos un problema.
DIEGO MARTINEZ / DIRECTOR
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