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El
crecimiento de la calidad, la calidad del crecimiento
Desde que a nuestro mercado de seguros
llegó la libertad, las cosas empezaron a andar mejor.
Y ese proceso, tal vez sin el ritmo ideal, sigue adelante.
La derogación del monopolio -hace más de quince
años- trajo buenas noticias en varios sentidos. Para
quienes queríamos y queremos, siempre, poder elegir,
para quienes esperaban mayor calidad en productos y servicios,
para quienes necesitaban precios más accesibles, para
poner a prueba ciertos liderazgos, para dialogar el seguro
y la economía del país en otro lenguaje. En
definitiva, el estreno de una nueva etapa, de grandes desafíos,
beneficios, derechos y deberes. Nuestro país optó
por la libertad y no se equivocó.
En términos cuantitativos, las evidencias abundan.
Desde montos de primaje que año tras año crecen,
hasta cifras inéditas de cantidad de pólizas
emitidas, desde sectores de la población -históricamente
ajenos e ignorantes del seguro- que optan y acceden a coberturas,
hasta nuevos actores y productos que emergen y pasan a formar
parte del seguro y sus actividades.
La circunstancia por la cual también el producto económico
del país viene logrando un desempeño positivo,
con crecimiento año a año, podría hacer
pensar que el fenómeno cuantitativo que vive el seguro
está determinado por aquél. Y en ese sentido,
incluso, presentarse como un resultado automático de
la economía -ésta crece, el seguro crece-, sin
que su propia dinámica, su comportamiento específico,
su vigor creativo, pueda ser identificado como una causa asociada.
Pero al tiempo que el PBI del país crece y el seguro
también, éste manifiesta particularidades que
confirman su accionar autónomo. Por una parte, presenta
algunas cifras de crecimiento que superan con amplitud las
de la economía nacional. Al respecto, pueden leerse
en este número muy interesantes declaraciones realizadas
a PóLIZA por parte de actores de la plaza (INFORME
ESPECIAL).
Por otra parte, a todos nos consta -como analistas y como
usuarios- que una especial preocupación por la calidad
califica ya desde hace años cada paso, cada propuesta,
cada producto, cada servicio, vinculados al seguro en Uruguay.
Y ello es relevante, pues la calidad no debe ser vista como
la frutilla de la torta, un adorno, un agregado que la destaca,
sino como parte de la misma, un componente esencial, un factor
cuyo accionar explica el resultado ideal.
De modo que aunque a veces señalemos omisiones, lentitudes,
errores, en la actividad de seguros de nuestro mercado -y
lo seguiremos haciendo pues es parte de la misión de
PóLIZA- al abordar el fenómeno del crecimiento
de la actividad es del caso expresar, sin cortapisas, que
estamos ante un proceso virtuoso. Lo cuantitativo y lo cualitativo
se retroalimentan y su producto constituye una oferta que
satisface el interés y la expectativa de los consumidores.
Sobre el particular de esta buena nueva para nuestro mercado
de seguros, su gente y sus empresas, nuestra revista incluye
en el presente número una cobertura con valiosas informaciones
y calificadas opiniones.
De lo mejor que le podía ocurrir a PóLIZA en
el 20° Aniversario de su fundación. Y seguimos
DIEGO
MARTINEZ / DIRECTOR
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