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El
círculo virtuoso El clima, el tránsito, las actividades empresariales
y comerciales, la educación, la salud, el deporte, el ejercicio profesional, las
actividades del Estado, éstas y otras manifestaciones de la naturaleza o de la
sociedad y sus integrantes, generan permanentemente situaciones de riesgo. Y varias
de éstas, generan a su vez, nuevos riesgos. En
Uruguay, la comunidad vinculada a la actividad de seguros, dispone de herramientas
sumamente valiosas para la gestión de riesgos, su prevención y eventualmente,
reparación de daños y perjuicios derivables de un siniestro. Un ejemplo de la
capacidad de respuesta del sistema para reparar daños generalizados, fue la que
dieron, especialmente las aseguradoras, con motivo del huracán del 23 de agosto
de 2005. Luego de
esta fecha, muchas cosas cambiaron en el país, en la mentalidad de su gente, en
la actitud frente a los estudios de profesionales y científicos quienes al fin,
no parecen haber estado tan equivocados cuando vaticinaban cambios climáticos,
o cuando ahora sostienen que nuestro tránsito evoluciona hacia el caos, o que
la responsabilidad es cumplir deberes o responder por la omisión en cumplirlos,
o que muchas oportunidades hasta ahora etéreas, o fugaces, hoy pueden transformarse
–mediante el seguro- en respuestas concretas para necesidades insatisfechas. Sucede
también, que el seguro –además de su rol reparador- cumple una función clave en
las expectativas de los agentes económicos. La columna del ingeniero Jorge Marroig
en este número de PóLIZA, relata cómo la interacción de diversos actores del sector
agrario y de la actividad aseguradora, permitió cubrir situaciones de riesgo,
amenaza e incertidumbre que comprometían la inversión y consiguientemente el crecimiento
de esta actividad central en la economía uruguaya. Resultado, se consolidó la
expectativa, creció la economía, creció el seguro y surgen nuevas expectativas
hacia el futuro. Se
trata pues de entender que los riesgos entorpecen la consolidación de expectativas
en la economía y que el seguro juega en esta situación un papel fundamental para
crecer. Ante la incertidumbre, un seguro permite crecer y este crecimiento requerirá
de nuevos seguros para los nuevos riesgos emergentes. El
seguro cumple así, el rol de transformar un círculo vicioso en virtuoso. Para
la plaza aseguradora, todas estas transformaciones que la naturaleza y la sociedad
van protagonizando, reportan una oportunidad sobre la que se debe trabajar y producir.
Para la necesaria reparación si ocurre el evento siniestral, para consolidar expectativas
de crecimiento cuando los riesgos oscurezcan el horizonte. Frente a nuevas realidades
y nuevos riesgos, nuevos productos. DIEGO
MARTINEZ / DIRECTOR |