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¿Cómo
queremos avanzar? Digamos
en primer término, que no hay por qué hacer un mito de la acción
de avanzar. A veces está el precipicio delante y no es lo más
indicado. En otros casos, detenerse lleva a la destrucción, ejemplo de
lo cual se registra en cualquier vía de circulación con indicación
de velocidad mínima. Hay otras circunstancias que ponen de manifiesto
la inexistencia de la infalibilidad del concepto de avanzar. Al devaluar Brasil
en enero de 1999, el Cónsul de Uruguay en San Pablo, Rafael Mora, nos decía
que el país vecino es como un gran elefante que en ocasiones decidía
avanzar hacia el precipicio y que al llegar a éste continuaba su andar
hacia delante. Pero nada trágico ocurría finalmente, pues al caer
el elefante en el precipicio todos se percataban que el elefante era más
grande que el precipicio. Esa desdramatización de la situación
brasileña que el gran pensador Mora nos ofrecía a varios analistas,
sin embargo para Uruguay deparó efectos perjudiciales en sus empresas y
familias. Nuestra situación de "Brasil dependientes" en aquel
momento (trepados al elefante), nuestra propia dimensión y nuestra lentitud
de reflejos ante los sacudones del vecino (que sugerían avanzar, ahí
sí, con la depreciación de nuestra moneda), hicieron caer lejos
la estabilidad y el crecimiento alcanzados hasta el momento. Si miramos hacia
el sistema previsional del país, lo que venimos de comentar puede servir
de referente para evaluar qué avances definir y cuáles no. El
sólido ensayo que PóLIZA incluye hoy de la Dra. Andrea Signorino,
señala que nuestro sistema previsional -en el nivel de capitalización
individual administrado por las Afaps- parece evolucionar hacia el monopolio.
Algunas Afaps y aseguradoras se han retirado de la gestión. Así
las cosas y como en el primer nivel de solidaridad intergeneracional, rige el
monopolio del Banco de Previsión Social, el Estado vendría a quedarse
con todo el negocio. Los desvelos de su Presidente Ernesto Murro por eliminar
el régimen de Afaps, quedarían contemplados en los hechos. Nuevamente
corresponde preguntarse, cuál es el interés fundamental a preservar
en toda esta movida que el ahorrista uruguayo viene presenciando con sus dineros
sin que pueda chistar en algo. Es su interés. Ante el interés de
cualquier Afap, del BPS, o de cualquier aseguradora, primero está el interés
del ahorrista. Y para que éste pueda ejercer sus libertades y ver preservados
sus intereses, el sistema debería en primer término terminar con
todos los monopolios, el que parece emerger ante la retirada paulatina de algunas
Afaps y aseguradoras y el que ejerce el BPS, que debería pasar a competir
con otras instituciones interesadas en realizar las prestaciones que hoy le corresponden
en el primer nivel. En definitiva, de lo que se trata es de avanzar hacia delante
y no hacia atrás como quieren algunos subidos al lomo del pequeño
elefante uruguayo. DIEGO
MARTÍNEZ/ DIRECTOR
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