"Es
ante todo un hombre inteligente y educado"
Periodista
peruano Jaime Bayly destacó al maestro Tabárez respecto a
Maradona y Dunga
En su
espacio en Peru21, el reconocido periodista Jaime Bayly, abordó
en columnas separadas, la personalidad de varios técnicos
mundialistas, entre ellos Tabárez, Maradona, Dunga
y el Tata Martino. Sus conceptos hacia los conductores de
Argentina y Brasil fueron muy severos. Sobre el seleccionador
celeste y asimismo respecto a varios de sus dirigidos, Bayly
escribió las consideraciones que transcribimos a continuación
"Tabárez es un maestro,
Tabárez siempre fue un maestro. Escuche, usted, una
conferencia de prensa de Tabárez y notará enseguida
su humildad, su prudencia, su inteligencia con las palabras,
su lucidez para decir sin jactancia ni aspavientos lo poco
que tiene que decir.
Como Tabárez es ante todo un hombre inteligente y educado,
la selección uruguaya es la prolongación de
su inteligencia y su educación y es también,
por supuesto, la suma de once hombres entrenados en esa noble
tradición uruguaya de que el juego del fútbol,
cuando es al país al que se representa, lleva consigo
el peso del honor, pone en entredicho ya no solo las aptitudes
de esos hombres para jugar el juego, sino también su
coraje, su nobleza, su lealtad, su entrega incondicional,
como si esos once elegidos para llevar el emblema del país
fueran un regimiento, un batallón, un cuerpo de élite
que va a una guerra sin armas en la que habrán de demostrar
heroísmo además de habilidad para prevalecer
sobre los otros.
Siendo un juego y estando sin armas, los uruguayos entienden
el fútbol como una prueba de coraje y heroísmo,
y solo por eso, no por ser más dotados técnica
o físicamente, prevalecieron sobre los de Ghana, que
a punto estuvieron de doblegarlos en esa batalla feroz.
Pero hubo tres momentos cruciales en los que Uruguay demostró
que, no siendo superior a su rival, poseía sin embargo
esa cuota extra de heroísmo o de arrojo torero: cuando
Luisito Suárez, en el último minuto del tiempo
suplementario, sacó una pelota de la línea de
su arco con los pies y otra con la mano, casi como Kempes
contra los polacos en el 78, de pronto un delantero haciendo
de arquero y perpetrando una trampa no para burlar las leyes
del fútbol sino como un recurso desesperado para evitar
la caída de los suyos, cosa que al parecer intuyó
que habría de ocurrir cuando, ya expulsado, camino
al vestuario, advirtió que el penal ejecutado con menos
pericia que vehemencia pegó en el travesaño
y entonces la mano de Luisito Suárez no fue una mano
tramposa, mañosa, reprobable, sino una que expresaba
la voluntad de inmolarse en aras del triunfo de su batallón;
cuando, ya en la tanda de penales, el portero Muslera supo
que la suerte del regimiento dependía ahora casi enteramente
de su astucia para adivinar el destino de la pelota y su determinación
para ir a desviarla y en efecto atajó dos penales tirándose
hacia la izquierda y erigiéndose en el segundo héroe
del pelotón uruguayo; y cuando, puesto a ejecutar el
quinto y último penal, Abreu no se intimidó,
no se puso nervioso, no se acobardó, sino que recordó
que por algo Uruguay fue dos veces campeón del mundo
y tal vez recordó que por algo tiene fama de loco,
y entonces hizo lo que solo los locos y los genios podrían
hacer en un momento cargado de tal dramatismo, un momento
del que dependía la felicidad entera de un país,
millones de miradas y corazones y alientos entrecortados que
de pronto Abreu representaba en ese penal, millones de almas
en vilo que cifraban su ilusión en que Abreu convirtiera,
y entonces vimos lo que vimos y no olvidaremos: que Abreu,
más que valiente, fue insolente en correr con su aire
desgarbado, amagar un disparo potente y luego picar la pelota
en cucharita para que hiciera un vuelo manso y aterrizara
como una masita desdeñosa en el arco de Ghana, demostrando
de ese modo quién sabía más, quién
podía más. En ese momento, Uruguay fue campeón
del mundo y es ya campeón del mundo, no importa lo
que pase después".
"Yo
relaté otro fútbol uruguayo más lento, más posicional, menos
ofensivo"
Para Víctor Hugo Morales el desempeño
uruguayo es "algo como para celebrar la vida"
"El minuto final contra Holanda
fue epopéyico, homérico, fue todo lo que uno
quiere de la vida, dejar hasta la última gota de dignidad,
de vergüenza, de transpiración en pos de una ilusión.
Creo que ha sido una etapa maravillosa del fútbol celeste",
sostuvo el reconocido relator deportivo y periodista uruguayo
Víctor Hugo Morales, durante una entrevista con el
programa "En perspectiva" que se emite por la 810
AM. A continuación se reproducen algunos párrafos
de sus declaraciones
"Cuando jugaron las eliminatorias,
en algunos reportajes que me hacían en Montevideo yo
arriesgaba que este seleccionado podía pasar a octavos,
estar en cuartos de final, porque hubo en algunos partidos,
como contra los brasileños, atributos muy serios que
en el vaivén de las eliminatorias no se apreciaron
cuando se hizo el balance total sobre todo teniendo en cuenta
el partido con Argentina".
"Pero ya Uruguay mostraba una capacidad de anticipo y
un fútbol de una velocidad, con dos ó tres jugadores
muy interesantes por otra parte, empezando por Diego Forlán,
por Diego Pérez, por Suárez, que lo colocaban
como un equipo mucho más amenazante en el campeonato
del mundo de lo que se pensaba después de las eliminatorias".
"Lo corroboró, jugó siempre de regular
para arriba, en algunos partidos como el de anoche muy bien,
dio gusto ver la entrega, la capacidad táctica del
equipo, la decisión con la que encararon a un seleccionado
como el holandés que aquí se veía ya
como una especie de cuco que podía doblegar fácilmente
a Uruguay como prácticamente al resto de los seleccionados
salvo a los tres ó cuatro equipos más poderosos
del mundo".
"Me sentí orgulloso, me sentí pleno, representado,
y feliz de ver esta evolución que ha tenido el fútbol
uruguayo. Yo relaté otro que era más lento,
más posicional, menos ofensivo, menos anticipador del
juego en cualquier sector como lo hace desde algunos años
sobre todo ahora con la batuta del maestro Tabárez.
Quiero decir que estoy felicísimo por lo que ha hecho".
"El planteo de Tabárez ha sido magnífico,
estupendo. En el partido contra Ghana quedó el recuerdo
de cómo lo ganó pero Uruguay lo tendría
que haber ganado yo estaba muy fastidioso en ese partido porque
decía "perder por penales esto me va a dar una
bronca tremenda, me va a dar mucha rabia, frustración",
porque Uruguay jugó, tuvo dificultades, fue un partido
estupendo en el que hubo chances de perder, de ganar, de recuperarse,
pero su partido fue ejemplarmente planteado".
"Lo de Uruguay ha sido ejemplar, ha sido magnífico,
redondito por donde se lo mire, perfecto hasta en la conducta.
Yo tenía miedo que ayer por ese problema que había
con un jugador de Holanda alguno pegase un moquete y se armase
un revuelo, hubo ahí alguna cosita pero era para dejarlo
así intacto este recuerdo, no mancharlo con nada. Y
me parece que en ese sentido también fueron responsables
porque ellos sabían posiblemente, la información
al jugador siempre le llega, que había un gol nada
menos que definidor del partido que no era lícito y
se lo bancaron y siguieron peleando y los minutos finales
el minuto final fue epopéyico, fue homérico,
fue todo lo que uno quiere de la vida dejar hasta la última
gota realmente de dignidad, de vergüenza, de transpiración
en pos de una ilusión. No se rindieron nunca, fíjense
ustedes que Argentina el reproche más grave que yo
le hago al equipo de Diego es que después del 2 a 0
de Alemania se relajó, se echó a morir, como
el jugador de tenis que ya ve que el partido está perdido
y la tira a la tribuna, como el boxeador que se deja golpear
en la cara porque está con rabia porque las cosas no
le han salido, así actuó la Argentina. Uruguay
injustamente estaba 3 a 1, le pudieron poner el partido 4
a 1 y seguía luchando con una seriedad que a mí
me parece que también es digno que se remarque. Uruguay
ha recuperado ciertas formas de alegría y esto, para
quien está pendiente permanentemente del Uruguay pero
tiene que verlo a distancia, es algo como para celebrar la
vida".
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