| 

Antes
que el cambio nos alcance Durante la reciente XV Conferencia de AAC/MIS
(Asociación Internacional de Cooperativas y Mutualidades de Seguros de
las Américas), organizada en Uruguay por SURCO, nuestro país escuchó
nuevamente que nada será igual en un futuro cercano. En tal sentido,
dos conferencias de excelente nivel, advirtieron que el cambio climático
será la explicación de otros cambios, en la sociedad, en la economía,
en la geografía y esto sin duda debe recibir nuestra atención y
nuestra acción. Por una parte, Christian Garbrecht, de Munchener, advirtió
respecto a que Uruguay está comprendido en una de las zonas donde el cambio
climático ya ha instalado efectos, entre ellos que será en adelante
parte de una zona lluviosa del planeta. Por otra parte, Anthony J. Phillips,
Managing Director de Willis, sostuvo que las sucesivas catástrofes que
azotan al mundo, sólo tienen -en algunos países- respuesta efectiva
por parte del Estado. La respuesta social está ausente y en general, cuando
está, requiere de informaciones, aparato logístico o financiación
desde el Estado. Por lo que éste ve crecer sus cometidos y su protagonismo,
lo que debe llevar a analizar si esta circunstancia no derivará, más
tarde o más temprano, en un desplazamiento de cometidos que hoy por hoy,
entre otros actores, intentan cumplir las aseguradoras. Más que oportuno
el aporte de ambos conferencistas, quienes tienen fundamentos sólidos para
advertir respecto a estas situaciones que el futuro ya está poniendo frente
a nuestras narices. En Uruguay está claro -y más aún
luego de recientes confirmaciones por parte de informes de organismos internacionales-
que el clima será cada vez más lluvioso, con precipitaciones más
abundantes, irregulares y repentinas. También está claro que
al Estado por aquí no le cuesta nada avanzar. En cualquier plano. Por
ello resulta propicio atender el anuncio de Andrés Elola (ver su reportaje
en este número), en el sentido que difundirá los resultados de esta
XV Conferencia entre los colegas, pues la "Industria enfrenta un conjunto
de retos y desafíos, que sólo si aprendemos a gestionarlos, seremos
capaces de cumplir nuestro rol y brindar coberturas adecuadas a la población
del Uruguay". Como para que en adelante ya nadie se haga el distraído.
DIEGO MARTÍNEZ/ DIRECTOR
El
valor del Corredor De un modo u otro, todos
conocemos y recibimos en cada momento de nuestra vida los efectos de este mundo
global. Con sus ventajas y desventajas. Claramente, contar con los servicios
de un Corredor de seguros, supone para el asegurado gozar de los respaldos y apoyos
imprescindibles para tomar algunas de las tantas decisiones a las que nos emplaza
la actual economía. El Corredor está de pie, pues, en el cada vez
más estrecho terreno de las ventajas de la globalización. El Corredor
es una reserva de la cultura de la individualidad, de lo personal, del detalle.
Es "tu corredor". Y "mi corredor". Tal vez, después
de la extinción de aquella maravillosa especie que pobló la tierra
-los médicos de cabecera- un sucedáneo cultural que hoy resiste.
Y nos asiste. Una misma bebida, prenda de vestir, hotel, arrendamiento de
vehículo, línea de avión, hasta una misma cobertura médica,
todos estos servicios pueden resultar accesibles y adquiribles en cualquier parte
del mundo y desde cualquier parte del mundo. ¿Con qué característica?
Simplemente que el producto es más importante que quien lo vende en equis
mostrador y es más importante que quien lo compra del otro lado de ese
mismo mostrador. Nadie podrá cambiar nada, adaptar nada, ajustar o adecuar
algo de todo ese tipo de productos objeto de la globalización. Justo lo
que sí puede hacer nuestro Corredor, construir una póliza, un seguro,
un producto, de acuerdo a lo que cada uno de nosotros necesite o desee. En otras
palabras, nos ha alcanzado el tiempo del objeto más importante que el sujeto,
de la despersonalización que oculta a la persona, de lo global respecto
a lo individual. Pero el Corredor, sigue siendo el Corredor. En las páginas
que PóLIZA edita a continuación, observaremos ese valor que encierra
la función intermediadora de seguros en Uruguay. La permanente preservación
de la individualidad, de los matices, de la flexibilidad. El ejercicio de la confianza
como sustento para relaciones humanas que siguen necesitando de la entrevista
personal, directa, franca, a veces sólamente preparatoria, a veces para
terminar diciendo que no, pero que pone de un lado al asegurable y del otro a
quien mejor puede decirle quién será su mejor asegurador. Algo así
como el culto a la personalidad del individuo, no en el Estado ni en el poder
a algún tirano o demagogo, sino en el café, en el escritorio, en
el hogar, en la sociedad, allí donde habitan descalzos de atención,
como desvalidos, agobiados a veces, quienes pagan los impuestos, quienes generan
el producto, quienes se aseguran. Hasta aquí ponemos algo de reflexión
para presentar este nuevo trabajo en papel de PóLIZA. Verán nuestros
lectores que los corredores entrevistados están orgullosos de sus gremiales.
Aunque nos consta que no todos piensan o sienten igual. De todos modos, con hinchada
a favor y en contra, los corredores en algún momento tendrán que
gritar. Sí. Para que se oiga bien que su profesión merece otra atención.
Y por fin, decisiones. ¿O es que queremos que también el seguro
se quede sin sus médicos de cabecera?
DIEGO MARTÍNEZ/ DIRECTOR |